En toda familia hay un loco. El nuestro llegó el día que mi suegro quedó viudo. No había pasado ni un mes de los funerales cuando recibimos una llamada. Al parecer el padre de mi marido, había decidido salir al balcón de su piso en plena noche a fumarse un cigarrillo. Suceso nada singular en una ciudad de fumadores, salvo por el detalle de no llevar más que un Camel encima.
Cuando llegamos , mi suegro seguía de pie con el cigarrillo en la boca, ignorando la respetable concurrencia de vecinos reunidos en la calle para ver a un viejo calato. Fumaba correctamente, sin prisa, con dignidad. Yo me arrepentí de haber ido, no era un buen panorama para una nuera, ni para un hijo como mi esposo, que le rogaba que entrara al piso mientras le alcanza la bata de dormir, pero el viejo siempre fue muy terco y se mantenía inmutable en el balcón, ajeno a los ruegos y a las risas.
Sino hubiera estado de pie y fumando habría jurado que estaba en estado comatoso. Pero la noche siguió llenándose de olor a tabaco hasta que por poco se quema los dedos del pie con los restos de pucho que caían en picado. Sólo entonces , ese hombre de rostro endurecido surcado de arrugas, ese hombre de músculos blancos mal recortados por el tiempo , ese hombre con el sexo viejo asomando por la baranda aceptó la bata , entró al piso y se fue al baño a hacer lo único que le faltaba por hacer.
"¿Te acordás, Milonguita? Vos eras la pebeta más linda 'e Chiclana, la pollera cortona y las trenzas, y en las trenzas un beso de sol.
Y en aquellas noches de verano, ¿qué soñaba tu almita, mujer, al oír en la esquina algún tango chamuyarte bajito de amor?
¡Estercita! Hoy te llaman Milonguita, flor de lujo y de placer, flor de noche y cabaret..."
El tango es danza antes que nada, baile que connota la realidad sexual de una ciudad que ha crecido al fragor de la inmigración y que nos cuenta muchas historias. En el Buenos Aires del XIX, el tango es baile de compadritos y de las milonguitas, a las que Gardel llama "Muñequitas de carne". Las milonguitas son chicas que cobran por bailar y que prestan sus encantos a los clientes, en las academias, casas y peringundines.
Academias:
La primera academias conocida fue la de Carmen Gomez en el siglo XIX. Aunque según cronistas memoriosos las originales son las que se encuentran en los barrios viejos de Buenos Aires y Montevideo como: La Academia San Felipe, en Montevideo, La Academia el Dorado, El Rincón, la Academia Olimpo y academia también serán las cafés y brasseries. En los años 30' y 40' las Academias pasarán a ser salones donde se practica el tango y la socialización juvenil.
Según descripción de Francisco Soto y Calvo la academia de comienzos de siglo era "una pieza fea y ahumada. Aunque de techos altos con tirantes de palmas, presentaba mínimo espacio al humo ... había un largo diván para que sentaran los parroquianos y en los sórdidos rotos cojines al diván unidos, mujeres y hombres de diversas menas, mezclados y apretados..."
Casas de Baile:
Eran casas particulares convertidas en pista de baile. Así como en Estados Unidos serán frecuentes las rent-house parties, donde el ragtime primero y el jazz se irán modelando. Los encuentros tangueros tienen nombre de mujer. Se escucha tango en las casas de : Concepción Amaya "Mamita", Adelina "La parda", Laurentina Montserrar "(La morocha Laura"., María Rangallo "La vasca". Estas casas serán los verdaderos laboratorios del tango como baile y como música.En esos lugares por tres pesos se puede bailar con bailarinas adiestradas, geishas dispuestas a todo. Allí llegan señores porteños de mucho dinero, amigos del Barón de Marchi,
Las casas cobran fama, resaltadas por una escenografía particular pero sobre todo por la presencia de las madamas de algunas de ellas ha quedado algún recuerdo. De María Rangallo, nacida en la vasconia francesa por ejemplo: " es hermosa, de cara llena, gordita casi, pero bien formada, su hombre es "Carlos el Inglés"(Carlos Kern), bailarín insigne de tangos y valses, imponente varón de ojos claros... cuida el orden y el prestigio de la casa".La casa de la Rangallo sufre una clausura en 1905 pero gracias a sus contactos vuelve a abrir sin problemas, registros periodísticos de la época recogen la molestia del vecindario que pese a recurrir a la autoridad parroquial :"No ha sido posible conseguir que se cierre ese antro de desenfreno.La vida se hace insoportable con tan horrorosa vecindad". En los archivos policiales existen referencias a la Rangallo,su casa, sus pupilas y sus veladas con música y sexo.
Es en la Casa de la Vasca donde Rosendo Mendizábal estrena El entrerriano y que Ernesto Ponzio se anima a tocar a su Don Juán.
Para los más valiente Madame Blanche abre su local casi en el centro en la calle Montevideo 775, la casa es un pequeño hotel aburguesado, con espejos biselados y piano de cola larga. Las parejas que bailan prefieren hacerlo con el Choclo y Hotel Victoria.Aquí las pupilas francesas cobran 10 pesos. Morochas, negras, pardas,criollas, francesas, húngaras,polacas, rusas, en el tango sobrevive el Buenos Aires étnico de otros siglos mezclado con los colores que están llegando de Europa.
Peringundines:
Se tocan con la prostitución, pero el vocablo perdurará como sinónimo de lugar de baile y bebida. Recuerda a "los cuartos de chinas". En la memoria popular esta palabra que también alude a una danza italiana, tiene el sonido de la mala vida. Hacia fines del siglo XIX por música peringundinera, se habla de aquella música que según el cronista Ceferino de la Calle "hace girar a las parejas en desenfrenada evolución"
En Entrerriano tango tocado por primera vez en 1897 por el pianista Rosendo Mendizábal en la Casa de María La Vasca.
Fuente:
Pujol , Sergio . Historia del baile de la Milonga al disco. Gourmet musical ediciones 2011.
María Elena Walsh, nació en Argentina y entregó al mundo sus poesías pero se hizo conocida por sus canciones infantiles. De ella me gustaba esa canción que hablaba del Reino del revés, tal vez porque ese fue mi juego preferido de mi infancia, yo tenía el sueño loco de un mundo al revés. En esos años carente de toda habilidad analítica y crítica, no le presté mayor atención a las letras de sus canciones pero hoy con la distancia que dan los años creo que esas melodías son bien subversivas, nada mejor para estos tiempos de cabreo.
"En el Reino del revés el ladrón es vigilante y el otro es juez" juraría que está hablando de este país.
Pero María Elena Walsh no sólo escribió canciones para niños, también compuso canciones comprometidas que hoy son símbolos de esa lucha por la democracia que libran los pueblos del mundo. Una de ellas es "Canción de cuna para gobernantes" precisamente hoy esta canción retrata a esos gobernantes que han traicionado a su pueblo.
Canción de cuna para gobernantes
Duerme tranquilamente que viene un sable
a vigilar tu sueño de gobernante
América te acuna como una madre
con un brazo de rabia y otro de sangre.
Duerme mientras arriba lloran las aves
y el lucero trabaja para la cárcel
Hombres,niños , mujeres, es decir: nadie
parece que no quieren que tu descanses.
Rozan con penas chicas, tu sueño grande
cuando no pidan casas, pretenden panes.
Gritan junto a tu cuna. No te levantes
aunque su grito diga: "Oíd mortales"
Duérmete oficialmente, sin preocuparte
qué sólo algunas piedras son responsables.
Qué ya te están velando los estudiantes
y los lirios del campo no tienen hambre
Conocí a Leo Zelada cuando aún llevaba el nombre de Rubén Grajeda. No recuerdo exactamente quién nos presentó , ni cómo terminé hablando con él un día, pero en esos años uno podía distinguirlo fácilmente en el patio de letras. No sabía yo que esos instantes de juventud constituyen hoy parte de la proto-historia poética de Leo Zelada.
A Rubén Grajeda podrán decirle muchas cosas, pero él sabía lo que hacía , lo que quería ser desde el primer momento : un Poeta . ¿Qué se necesita para ser poeta? ¿Talento, perseverancia, arduo trabajo? Todo eso junto más el marketing necesario para hacerse conocido.En estos tiempos de las nuevas tecnologías quién no se haya marketeado que tire la primera piedra, quién no se levante cada mañana buscando que cara ponerse antes de cruzar el umbral de la puerta que tire la primera piedra .Leo se adelantó al facebook y de hecho incendia su muro diariamente con comentarios provocadores, cosa que ya hacía por los lejanos 90' con éxito , tanto que fundó un grupo "Neón". De aquellos muchachos queda hoy la poesía que la critica juzgara , pero que nosotros vivimos con sus contradicciones y virulencia.
La vida ha hecho que coincidamos luego de casi dos décadas en esta península y que al igual que en esos turbulentos años, nos toque vivir un momento crítico . Leo como ahora lo llamo es un gran conversador pero también sabe escribir. De sus primeros versos tengo el recuerdo de un cuaderno , de una caligrafía borrosa, que hoy me llega impresa o de manera digital, pero que deja entrever la madurez, el proceso, la palabra.
Son justamente las palabras , el fuego de las palabras , lo que nos une como en aquellos difusos años. Y es gracias a ella que Leo me ha concedido dos entrevistas, la última como estreno del 2013 y en el que nos revela el misterio de su pseudónimo Leo Zelada.
No existe fiesta de
cumpleaños sin torta, que es como llamamos en mi tierra al pastel, ni pastel
sin velitas que apagar. Algunos optamos estratégicamente por resumir el número
de años en una sola y significativa velita en medio de un mar de azúcar glass y
pedimos un deseo mientras nuestros amigos, familiares o quién se haya apuntado cantan
el happy verde yuyu.
Es fácil percibir que
los cumpleaños cambian a medida que nos hacemos grandes y el pastel se llena de
velitas que ni apagarlas puedes. Llegados
a este punto habrás notado que has pasado al ramo de las tías, que lo de
señorita ya es cosa del pasado y ahora cuando entras a un establecimiento los
atentos empleados te señorean todo el día. Y nada se puede hacer contra el
tiempo, no hay vuelta atrás y eso del espíritu joven que se lo digan a tus
canas que no dejan de aparecer, o a los rollitos rebeldes que han invadido con
bandera y todo zonas de tu cuerpo sin tu consentimiento. De hecho cada año es
un rollo probarte ropa en las tiendas porque estás segura que algún terrorista
que odia a las mujeres se encarga de colocar esos horribles espejos y ni
guardes esperanza que en otro probador encontrarás un espejito mágico. No
señora.
Pero si yo tuviera un pastel
y pudiera pedir un deseo, no sería un espejo mágico, ni tampoco tortas que no
engorden, me gustaría volver atrás un minuto y saborear la torta de naranja que
mi madre preparaba para mi cumpleaños. Todos mis cumpleaños mi madre me preparaba una torta, la más rica
del mundo, bañada en mantequilla y café con grageas de colores, era todo muy
sencillo: chicha morada de verdad, (no de sobre), mazamorra morada, gelatina y
sus famosos roscones doña Paulita. Recuerdo un cumpleaños con piñata, del que ha
quedado registro fotográfico, en él puedo ver a mis amiguitas y amigos de
barrio, a mis primos, a mi amiga Roxana , en una pose muy graciosa y una piñata
de la Pequeña Lulú, a la que estoy dando de batazos , yo con una coronita y un
vestido que mi madre me había hecho para la ocasión , mi hermana Mary lleva el
mismo modelo pues doña Paulita nos
vestía como gemelas. Años después mi hermana se rebelaría ante tal derroche de
hermandad. En esa foto de mis diez años, me veo apagando las velas con una energía
increíble, tengo los cachetes inflados resuelta a apagar la luz de mi primera
década. Estoy segura que apagué todas las velitas y que me quedé con la cabeza de la pequeña
Lulú de recuerdo por días.
Hoy han pasado un par
de décadas más y este cumpleaños no tiene ni pinta de chicha ni de limonada ,
para nada se parece al de mis primeros diez años para comenzar no hay torta de
naranja y no tengo ninguna piñata a la que dar de batazos salvo este teclado
que aporreo con las yemas de mis dedos pero a falta de todo ello doy
paso a un Garrone vermouth y les regalo estos pequeños versos:
La luz
de la habitación quedó oscilando después del último relámpago,
si tenía suerte Dios le haría el favor de matar a Jorge. Bastaría
con que dejara caer un rayo sobre los cables de electricidad tendidos
a lo largo de la carretera justo en el momento que pasara al volante
de su Ford. Bastaría entonces con que él saliera de su coche y
tocara suelo para que quedara como una mierda humeante en la
carretera. La basura de Jorge, el mierda de Jorge, regresaría en
cualquier momento para matarla sino ocurría un milagro.
Había
fracasado en el intento de liberarse de las cuerdas. Se imaginó así
misma como un espantapájaros muerto en un campo desolado adónde
sólo acude un cuervo negro. Miró el techo , la tormenta se había
desatado apagando el canto de los grillos, golpeando el miedo húmedo
de los árboles del bosque que acompañaban el estallido del suyo
por todos los rincones de su cuerpo. Moriría antes de cumplir los
treinta, moriría sin dejar hijos, moriría sin saber que era
hacerlo con amor, tal vez Jorge tenía razón y era una puta . Una
hija de puta. El caso era que nunca se había acostado por dinero. Sí
por: placer, gusto, azar, aburrimiento y hasta por tristeza.
A él
lo conoció por casualidad. Salía del trabajo y necesitaba un café,
un lugar donde sentarse y despejar la cabeza. El trabajo la estaba
matando, todo en esta vida requiere vocación y ese trabajo no era
lo suyo. Pulsó el número de su jefe dispuesta a renunciar.
_¡¡¡No
puedo más !!, no he nacido para esto.
_Lo
siento pero se ha equivocado - le respondió una voz desconocida .
_Perdón
pero yo …
_No se
preocupe ...Son cosas del destino- le gustó la idea del destino , le
parecía poético . Aunque ahora ni siquiera podía imaginar al dueño
de esa voz. Por curiosidad siguió la charla. El hombre disertaba
sobre una frase de Borges : “Todo encuentro casual es una cita
previa”. Al menos era ingenioso para sacar un plan.
_Me
llamo Jorge . Estoy a tu disposición.
Él
se convirtió en una voz comprimida en medio minuto de llamada. Una
voz sin cara, ni cuerpo. Cómo saber el porqué del destino. No era
una adivina. No podía ver lo que el destino había escrito dentro de
un pulmón perforado, ni en un corazón detenido en un asalto a mano
armada y que nunca llegaría a ser una ofrenda que calmara la cólera
de los últimos tiempos. No podía adivinar tampoco el último
pensamiento que se llevó a la tumba el anciano que murió
plácidamente en su cama, ni el de la joven suicida que se tiró de
un cuarto piso sin dejar nota alguna. Cómo saber las intenciones
tras esa voz pausada. Su trabajo requería puro pragmatismo:
diseccionar cavidades, analizar órganos, perforar, vaciar, rellenar.
Era una artista de la muerte. Ni una sola queja de las familias, ella
cumplía con entregarles un cadáver hermoso.
Comenzó
a reír. Era irónico , pronto sería un cuerpo encallado en el fondo
de un río, o restos de un cuerpo mutilado que algún excursionista
encontraría entre las setas del bosque, después que el fiel perro
lo desenterrara, “buen chico “, le diría un segundo antes de
poner cara de espanto ante lo que quedaba de ella . Sería un cadáver
horrendo, le daría buen trabajo a los de su sección, de hecho no
entregarían sus restos hasta el final de las investigaciones, así
que ni un responso para su alma, ni un cajón digno , ni una tumba
decente.
Las
conversaciones con Jorge se hicieron frecuentes. Quién sabe las
razones que la llevaron a contarle los detalles de su trabajo, de las
tardes que salía por allí y terminaba tirando con algún amigo para
quitarse la peste del trabajo. Tirar, follar , sentirse viva en una
ciudad muerta.
Quedó
con él como hubiera quedado con cualquiera. Necesitaba un paraíso y
si incluía al mismo demonio poco le importaba.
El
Ford llegó puntual al lugar convenido.
_No
así no-
_Por
favor... sigue .
_Es
imposible así
_No
seas mala
_¿Crees
que debo pagar la comida?
_No...por
dios. Sólo sigue ...ya llego.
_Sólo
un milagro cariño- . No pudo contenerse. Comenzó a reír sin parar
, Ni aunque bajara Cristo de los cielos. El primer bofetón le
reventó el labio. Todo fue rápido.
A esa
hora casi no veía. No tenía miedo. Sus ojos se apagarían como los
ojos de todos los que habían pasado por sus manos. Recordó en ese
momento la primera vez que miró unos así. Tenía ocho años y no
era una niña miedosa, pero cuando vio los de su abuela muerta ella
sintió asco. Un profundo asco en su corazón de niña . Desde ese
día tuvo la seguridad que ardería en el infierno como todas las
niñas de malos pensamientos.
Esa
era la razón de su oficio . Ganas no le faltaban de ponerles una
moneda en cada órbita, por si el camino de la muerte era tal como
imaginaban los romanos. Pero hubiera resultado un tanto excéntrico
para los familiares. Los párpados comenzaban a pesarle , tal vez un
dios piadoso se había acordado de ella y apresuraba el viaje antes
que él regresara dispuesto a terminar su trabajo. Siempre supo que
el trabajo terminaría matándola. En los últimos días la
progresión de cuerpos que llegaban había aumentado dramáticamente,
le bastaba abrir las cámaras frigoríficas para cerciorarse de la
realidad. Se exigía demasiado . Total están muertos le repetían
sus compañeros, qué les puede importar su apariencia, decían. Le
fastidiaba el rictus de la agonía , lo grotesco en las caras de esas
personas que no conocía. Pensaba que cualquier agonía se podía
ocultar con un poco de arte . Ella era una artista así al menos la
llamaban los familiares satisfechos del gran trabajo realizado con
sus deudos. Pero cada día era más difícil maquillar el horror en
los cuerpos.
El
suyo a esa hora estaba petrificado. Todo estaba a punto de concluir.
Escuchó los pasos que se acercaban. Huir es imposible pensó.
También lo era para el hombre que en ese momento comenzó a llorar
con un llanto hiposo y le pedía a dios que no lo convirtiera en un
asesino. Mientras afuera, en la noche de un otoño cualquiera, el
diluvio había comenzado.